Más allá de la etiqueta
Ser mujer en el fútbol y en muchos otros espacios sigue asociándose con una etiqueta implícita. Una que, a veces, pesa más de lo que parece. Porque no solo se trata de estar, sino de cómo se espera que estés.
He sentido muchas veces esa necesidad de encajar en moldes invisibles: ser firme, pero no demasiado; sensible, pero sin parecer débil. Como si hubiera una forma correcta de ocupar el espacio. Y sin embargo, cada vez tengo más claro que no hay una única manera.
Quizá el reto no sea demostrar que pertenecemos, sino cuestionar por qué seguimos teniendo que hacerlo. ¿En qué momentos somos nosotras y en cuáles intentamos cumplir con las expectativas?