Entre dirigir y acompañar
Entrenar no es solo diseñar tareas ni corregir gestos. Es, en gran parte, decidir desde dónde te relacionas con el jugador/a. Durante mucho tiempo pensé que tenía que tener todas las respuestas, marcar el camino con claridad. Hoy tengo más dudas, y curiosamente, más calma.
Porque quizá entrenar también sea acompañar procesos que no controlas del todo. Escuchar más, intervenir menos, y confiar en que el aprendizaje no siempre sigue el orden que imaginamos. No es fácil soltar ese rol de “quien sabe”, pero a veces es ahí donde aparece algo más genuino.
Entre dirigir y acompañar hay un equilibrio frágil que cambia cada día y con cada persona. ¿Estamos formando jugadores/as que piensan o jugadores/as que obedecen?